
La doctrina de la Imago Dei enseña que el hombre fue creado a imagen de Dios con dignidad y propósito eterno. La caída distorsionó esa imagen, afectando mente, voluntad y moralidad (Rom. 1; Ef. 4:18). Solo en Cristo, la imagen perfecta (Col. 1:15), somos renovados mediante regeneración y santificación para reflejar nuevamente la gloria de Dios. #ImagoDei #TeologíaReformada

En este episodio de La Doctrina del Hombre a la Imagen de Dios, exploramos el fundamento bíblico de nuestra identidad según Génesis 1:26–27 y Romanos 11:36, afirmando que fuimos creados para la gloria de Dios y restaurados en Cristo, la imagen perfecta (Col. 1:15). Analizamos qué significa reflejar Su carácter y cómo agradarle en obediencia, santidad y dependencia del Espíritu, viviendo no para nosotros mismos sino para Aquel que nos creó y redimió. Soli Deo Gloria.

La providencia de Dios nos recuerda que nada en este mundo ocurre al azar. Todo es sostenido, gobernado y dirigido por la Palabra poderosa de Dios. Aun en medio del caos, el Señor reina con sabiduría perfecta y fidelidad eterna. Descansamos no porque entendemos todo, sino porque confiamos en Aquel que sustenta todas las cosas para Su gloria y el bien de Su pueblo.
(Hebreos 1:3)