Como Respondemos a las Pruebas Ante un Nuevo Año

Una Reflexión Sobre Cómo Responder Bíblicamente a los Desafíos

A menudo escuchamos frases como:

  • «Cree en Jesús y todos tus problemas se solucionarán.”

  • “Él quiere para ti tu mejor vida ahora mismo».

  • “Dios nunca te probara ni te castigara”

  • “Jesus te acepta y te quiere tal como eres”

  • “Ayúdate y Dios te ayudara”

Sin embargo, si has caminado con Jesús por más de una semana, ya sabes que esta idea es tan falsa como los efectos especiales de la película más popular que hayas visto.

El caminar cristiano está marcado por pruebas y desafíos en los que Dios observa, interactua y permite con el fin de pulir nuestra fe y el carácter cristiano. Él nunca ha tenido un hijo que no haya tenido que pasar por pruebas para hacer Su voluntad. ¿Por qué sucede esto? Porque las pruebas revelan nuestro corazón y son oportunidades únicas para adorar a Dios con mayor intensidad, conociendo de una manera especial Su suficiencia en nuestras vidas.

“Desperdiciamos nuestras pruebas cuando NO las vemos como una bendición de parte del Dios quien sabe qué es lo mejor para nosotros.”

Las pruebas NO son una materia opcional para graduarse con una corona de gloria al final de nuestro camino espiritual en la tierra; por el contrario, son una materia requerida.

Por lo tanto, la verdadera pregunta con respecto a las pruebas no es si vendrán, si las tendrás que enfrentar o que tan grande serán… (puede que mientras lees esto ya estés enfrentando una de las mayores prueba de tu vida). La pregunta es: ¿Cómo vas a responder a ellas? Es decir, ¿cómo crecerás espiritualmente en medio de ese fuego que sientes que te consume?

Santiago, en los primeros párrafos de su epístola, nos ayuda a abordar estas preguntas. A continuación, tres maneras inseparables en que somos llamados a responder ante las pruebas:

1) Responde a la Prueba con Gozo

De inmediato surgen preguntas como:

  • ¿Como puedo tener gozo si estoy pasando por una enfermedad que podria ser terminal?

  • ¿Como puede tener gozo si acabo de perder mi empleo?

  • ¿Como puedo tener gozo si acabo de perder un ser amado?

Una de las grandes paradojas de la vida cristiana es que las pruebas están llamadas a ser motivo de gozo para nosotros. Esto es así por lo que Dios está haciendo en nosotros a través de ellas: nos está llevando hacia la madurez espiritual, nos esta moldeando a la imagen de Cristo y esto produce Gozo y Esperanza (Ro. 15:13; Ro. 5:3-4).

«Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte» (Santiago 1:2-4).

Debemos recordar que el gozo NO es sinónimo de alegria o felicidad… el gozo es el estado de llenura plena en nuestro Señor donde aun en medio del dolor o el sufrimiento podemos encontrar paz en El.

El Gozo no puede ser creado por el ser humano, pues es parte del Fruto del Espiritu, es decir, proviene de Dios. Siendo asi, un no-creyente no puede experimentar gozo, aunque si puede experimentar placer, alegria y felicidad temporal… como cuando se compra un nuevo telefono movil o un auto nuevo… lo cual es temporal.

Por otra parte, en Cristo, un creyente puede vivir en plenitud de gozo.

El Dios que observa, interactua y permite nuestras pruebas tiene un propósito bueno para ellas. Son como un gimnasio para nuestra fe: exponen nuestra debilidad y nos llevan a sacar fuerzas en Dios. Así, el músculo de la fe se fortalece y aprendemos a ser más pacientes y a estar más gozosos en el Dios que nos ama y que nos muestra que al final tenemos una gran esperanza en la Gloria de Cristo Jesus con quien también nos gloriaremos.

Romanos 5:3-4
Y no solo esto, sino que también
nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza.

No solo respondemos a las pruebas con gozo porque reconocemos que solo en medio de ellas desarrollamos carácter cristiano… sino que también en medio de ellas respondemos pidiendo sabiduría, la sabiduría que solo proviene de lo alto

2) Responde a la Prueba Pidiendo Sabiduría

En primer lugar, debemos reconocer que la sabiduría de este mundo es contraria a la sabiduría del Señor… y estos son los dos contrastes:

  • La sabiduría de este mundo- (Santiago 3:13-15) ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que muestre por su buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tienen celos amargos y ambición personal en su corazón, no sean arrogantes y mientan así contra la verdad. Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica.

  • La Sabiduría de lo Alto- (Proverbios 9:10) El principio de la sabiduría es el temor del Señor,
    Y el conocimiento del Santo es inteligencia.

    “Las pruebas no solo exponen nuestra debilidad, sino también nuestra necedad; es decir, lo poco que vemos la vida conforme a la Palabra de Dios.”

Por lo tanto, son ocasiones especiales para pedir a Dios la sabiduría que necesitamos para vivir como Él nos llama a hacerlo. Esta es una oración que a Él le encanta responder cuando la presentamos sin dudar.

«Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero que pida con fe, sin dudar. Porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos» (vv. 5-8).

“La sabiduría que debemos pedir no se trata simplemente de conocimiento intelectual, sino de la capacidad de aplicar las verdades bíblicas que creemos a cada circunstancia.”

Así, la diferencia entre afrontar las pruebas como alguien que solo sabe sobre Dios o como alguien que realmente lo conoce y teme, está en la sabiduría con que respondemos.

3) Responde a la prueba atesorando lo eterno

Por ultimo, un error común es suponer que las pruebas solo se refieren a circunstancias adversas como enfermedades, crisis económicas o pérdidas familiares. Santiago nos muestra que también incluyen momentos de prosperidad y aparente éxito.

“Cada circunstancia, adversa o favorable, revela lo que hay en nuestro corazón y nos lleva a crecer en alguna dirección. Podemos crecer en sabiduría y humildad delante de Dios, o seguir cultivando orgullo y necedad.”

Por eso Santiago afirma:

«Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición, y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba. Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece. Así también se marchitará el rico en medio de sus empresas» (vv. 9-11).

En la crisis económica, puedes escoger afanarte e idolatrar el dinero, o puedes gloriarte en Dios y experimentar Su suficiencia. Cuando estás bien económicamente, puedes llenarte de orgullo y olvidar a Dios, o puedes reconocer lo pasajero de las riquezas y ser humilde, agradeciendo por todo lo que tienes.

Las pruebas no solo exponen nuestra debilidad, sino también nuestra necedad; es decir, lo poco que vemos la vida conforme a la Palabra de Dios.

Frente a cada circunstancia, tenemos una decisión por tomar: crecer en sabiduría y humildad, o en la dirección opuesta. Toda prueba tiene el propósito de que podamos crecer en nuestro amor al Señor, enfocándonos en lo eterno por encima de lo pasajero. Nuestra mayor riqueza no está en esta vida; en Cristo tenemos una posición alta y permanente, a diferencia de nuestras circunstancias, que cambian constantemente.

Solo en Jesús, por medio de Su obra salvadora, hemos sido reconciliados con Dios y somos Su pueblo para siempre. ¡Esto siempre es suficiente! Respondemos a las pruebas con sabiduría cuando atesoramos lo eterno.

¿Cómo responderás a tus pruebas este nuevo año?

Dios prueba a Su pueblo, como vemos a lo largo de la Biblia. No lo hace para que fallemos ni porque Él necesite saber qué hay en nuestros corazones.

Al contrario, es para que nosotros mismos reconozcamos la suficiencia de Dios, crezcamos en Su Gracia, testifiquemos de Su bondad, veamos mejor qué hay en nuestro interior (cuáles son nuestros pecados y en qué cosas buenas hemos crecido) y llevemos todo eso delante de El. Así, creceremos en nuestro amor por Él y avanzaremos hacia la madurez.

Por lo tanto, ¿cómo responderás a tus pruebas este nuevo año? Permite que la enseñanza práctica de Santiago y de todo el consejo Bíblico sea tu mapa: gózate en medio de la prueba, pide sabiduría a Dios y pon tus ojos en la eternidad.

Coram Deo- En la presencia del Señor

Hno. Angel L Colon

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