Un Gran Milagro para la Gloria de Dios
Hechos 3:1–10 nos muestra que los milagros no son obras humanas, sino del Señor por el poder del Espíritu Santo para Su gloria. Hoy, el mayor milagro no es la sanidad del cuerpo, sino la salvación del alma, obrada por Dios mediante la predicación fiel de Su Palabra.