Una Iglesia Unida, una Iglesia que Glorifica a Dios
Hechos 2:43–47 nos muestra cómo el Espíritu Santo formó una iglesia unida, perseverante en la doctrina, la comunión y la adoración. Una reflexión bíblica y reformada sobre la unidad de la iglesia después de Pentecostés y cómo una iglesia centrada en Cristo glorifica a Dios mientras Él añade a los que han de ser salvos.