Persecución por Predicar a Cristo

Exposición de Hechos 4:1–4

Fidelidad, oposición y gozo en la proclamación del Evangelio

Introducción: Cuando la fidelidad incomoda

El capítulo 4 del libro de Hechos de los Apóstoles nos introduce en una realidad que atraviesa toda la historia de la iglesia: la predicación fiel del Evangelio produce oposición y persecución.

Después de la sanidad del hombre cojo (Hech. 3:1–10), Pedro no aprovechó el milagro para exaltarse a sí mismo ni tuvo temor por la persecución que se avecinaba, sino para exaltar a Cristo.

El poder no era de los apóstoles; era del Señor resucitado.

La señal apuntaba al mensaje. Y el mensaje era claro, confrontativo y cristocéntrico:

“A quien ustedes entregaron y negaron… y dieron muerte al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos” (Hech. 3:13–15, NBLA).

Predicar la resurrección de Jesucristo —especialmente a quienes habían participado en Su crucifixión— era confrontar el pecado humano con la soberanía de Dios. El resultado fue inmediato: persecución.

Hoy no es distinto. La predicación fiel que confronta el pecado y proclama la exclusividad de Cristo seguirá produciendo resistencia. Pero también seguirá produciendo salvación.

I. La proclamación que provoca oposición (Hechos 4:1–2)

El texto dice:

“Mientras ellos hablaban al pueblo, se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban en Jesús la resurrección de entre los muertos (Hech. 4:1–2).

¿Por qué estaban molestos?

No estaban molestos por el milagro en sí. Estaban molestos por el mensaje. El problema no era la sanidad física, sino la proclamación doctrinal de que a ese Jesús que ellos crucificaron, Dios le levantó de entre los muertos y le exaltó hasta lo sumo.

Los apóstoles estaban:

  • Enseñando al pueblo (didaskō – instrucción doctrinal).

  • Anunciando la resurrección en Jesús.

  • Proclamando implícitamente que:

    • Jesús es el Mesías (del hebreo Ungido)

    • Ellos lo crucificaron (señalaron el pecado)

    • Dios lo vindicó al resucitarlo (Soberanía de Dios)

    • Él es Señor y Salvador (Él es Dios)

Esto afectaba directamente:

  • La autoridad religiosa establecida.

  • La teología de los saduceos (quienes negaban la resurrección).

  • El sistema de poder del templo.

Principio doctrinal

La predicación bíblica no es neutral, no es relativa. La verdad revelada confronta el orgullo humano y saca a flote el “yo”.

Jesús mismo dijo:

“Si el mundo los odia, sepan que Me ha odiado a Mí antes que a ustedes” (Juan 15:18).

La oposición no es señal de fracaso ministerial; muchas veces es evidencia de fidelidad.

II. La cárcel como resultado de la fidelidad (Hechos 4:3)

“Les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente”.

Pedro y Juan no estaban cometiendo un crimen civil. Estaban proclamando la verdad del Evangelio.

Sin embargo:

  • Fueron arrestados.

  • Fueron encarcelados.

  • Fueron tratados como criminales.

Esto cumple lo que el Señor había advertido:

“Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan… por causa de Mí” (Mateo 5:11).

La teología reformada del sufrimiento

Desde una perspectiva reformada, entendemos que:

  • Dios es soberano incluso sobre la persecución.

  • La oposición no escapa a Su decreto eterno.

  • El sufrimiento del creyente está dentro del plan redentor.

Como afirma Romanos 8:28:

“Sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien”.

La cárcel no era derrota; era un instrumento providencial.

III. El fruto en medio de la oposición (Hechos 4:4)

Aquí encontramos una de las declaraciones más gloriosas del pasaje:

“Pero muchos de los que habían oído el mensaje creyeron, llegando el número de los hombres como a cinco mil”.

Mientras los apóstoles eran encarcelados, el Evangelio estaba salvando.

Este versículo nos recuerda una verdad central:

La Palabra no está presa

Pablo diría más tarde:

“La palabra de Dios no está presa” (2 Timoteo 2:9).

El poder no estaba en Pedro. No estaba en Juan. No estaba en el milagro. Ni siquiera estaba en la oposición. El poder estaba en el Evangelio.

Porque:

  • El Evangelio es poder de Dios para salvación (Romanos 1:16).

  • La fe viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

  • Es Cristo quien edifica Su iglesia (Mateo 16:18).

La persecución no detuvo la expansión; la acompañó. No detuvo el mensaje; lo impulsó. NO quedó encarcelado; era dador de libertad.

IV. La naturaleza ofensiva del Evangelio

¿Por qué el Evangelio provoca persecución?

Porque afirma verdades que el corazón caído rechaza. El Evangelio revela lo que está escondido en lo más profundo del corazón.

  • El hombre es pecador (Romanos 3:23).

  • No puede salvarse a sí mismo (Efesios 2:8–9).

  • Cristo es el único mediador (1 Timoteo 2:5).

  • Solo hay salvación en Su nombre (Hechos 4:12).

La exclusividad de Cristo es un escándalo para el mundo pluralista y relativista.

En nuestros días, afirmar que:

  • Cristo es el único camino,

  • que el pecado es real,

  • que el arrepentimiento es necesario,

puede costar:

  • Empleo.

  • Relaciones familiares.

  • Amistades.

  • Reputación.

  • En algunos contextos, incluso puede costar la vida.

Pero el llamado sigue siendo el mismo: “arrepentimiento y fe en Cristo”

V. El gozo en medio del sufrimiento

El texto NO registra que Pedro y Juan se quejaran, detuvieran su enseñanza y predicación o abandonaran la misión encomendada por Jesús. Más adelante, en Hechos 5:41, leemos que salieron:

“regocijándose de haber sido considerados dignos de sufrir afrenta por el Nombre”.

Esta es una marca distintiva del cristianismo bíblico:

  • No buscamos el sufrimiento.

  • Pero tampoco lo evitamos si viene por causa de Cristo.

  • Y cuando viene, lo interpretamos teológicamente.

Santiago 1:2 dice:

“Tengan por sumo gozo… cuando se hallen en diversas pruebas”.

¿Por qué?

Porque:

  • El sufrimiento purifica la fe.

  • Nos identifica con Cristo.

  • Produce perseverancia.

  • Manifiesta el poder del Espíritu.

Nos gozamos en medio del sufrimiento y el dolor porque tenemos una esperanza en Cristo Jesús que nos sostiene y nos deleita.

VI. Cristocentrismo del pasaje

Este texto NO trata principalmente de la valentía apostólica. Es sobre la supremacía de Cristo.

Observemos:

  • El milagro fue en Su nombre.

  • La predicación fue sobre Su resurrección.

  • La persecución fue por causa de Su persona.

  • La salvación fue por Su poder.

Cristo es el Centro.

La iglesia no avanza mediante estrategias humanas, sino mediante la proclamación fiel de Cristo crucificado y resucitado.

No se trata de nuestros dones o talentos. No es por nuestro carisma o dicción. No es por nuestro conocimiento teológico.

Como dice 1 Corintios 2:2:

“Nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y a Este crucificado”.

VII. Aplicación para la Iglesia de Hoy

  1. No diluyamos el mensaje para evitar oposición

“Cuando la iglesia omite la plena proclamación del Evangelio —pecado, arrepentimiento, cruz, resurrección, ascensión y exaltación— no solo debilita su mensaje, sino que renuncia al único medio que Dios ha establecido para salvar y transformar.”

La tentación moderna es suavizar:

  • El pecado.

  • La ira de Dios.

  • La necesidad de arrepentimiento.

  • La exclusividad de Cristo.

“Una iglesia que reduce o silencia la totalidad del Evangelio no solo pierde claridad doctrinal, sino que pierde el poder mismo de Dios que obra para la salvación.”

Debemos:

  • Predicar todo el consejo de Dios (Hechos 20:27).

  • Confrontar con gracia y verdad.

  • Mantener fidelidad doctrinal.

“El poder de la iglesia no reside en métodos ni estrategias, sino en la proclamación íntegra del Evangelio. Donde el mensaje es diluido, el poder salvador es eclipsado.”

2. Entender que la persecución no es anormal

Si predicamos fielmente, habrá oposición.

No debemos interpretar el rechazo como un fracaso ministerial. Muchas veces es evidencia de que la luz está brillando.

Juan 3:19 declara:

“Los hombres amaron más las tinieblas que la luz”.

“La luz de Dios confronta al hombre en su pecado, revela lo oculto en las tinieblas y, al mismo tiempo, vivifica y consuela al creyente con la verdad redentora de Cristo.”

3. Recordar que el fruto pertenece al Señor

Mientras Pedro estaba en la cárcel, cinco mil creían.

El crecimiento no depende de:

  • Popularidad.

  • Plataformas.

  • Estrategias.

Depende de la obra soberana del Espíritu.

Nuestra responsabilidad:

  • Sembrar fielmente.

  • Proclamar claramente.

  • Permanecer firmes.

Dios da el crecimiento (1 Corintios 3:6).

4. Valorar más la gloria de Dios que nuestra comodidad

El creyente reformado entiende que:

  • Vivimos “Soli Deo Gloria” para la Gloria de Dios

  • Nuestra meta no es la comodidad terrenal.

  • Nuestra meta es exaltar el nombre del Señor.

Si perdemos el trabajo por Cristo, Él sigue siendo digno. Si perdemos reputación por Cristo, Él sigue siendo digno. Si sufrimos por Cristo, Él sigue siendo digno.

Porque Él sufrió primero por nosotros.

VIII. Una Iglesia firme bajo presión

En nuestros días:

  • La presión cultural aumenta.

  • El relativismo domina.

  • La verdad objetiva es cuestionada.

Pero el llamado no cambia. El tono es el mismo. La autoridad sigue siendo Suya… El sigue siendo Dios Soberano.

La iglesia debe ser entonces:

  • Bíblica en su enseñanza.

  • Doctrinal en su fundamento.

  • Cristocéntrica en su predicación.

  • Pastoral en su aplicación.

  • Valiente en su testimonio.

No estamos llamados a agradar al mundo, sino a ser fieles al Señor.

La aplicación final es: ¿Estamos dispuestos?

Hechos 4:1–4 nos confronta con una pregunta inevitable:

¿Estamos dispuestos a sufrir por la fidelidad a Cristo?

No todos enfrentaremos la cárcel.
Pero todos enfrentaremos presión.

El punto no es buscar persecución.
El punto es no abandonar la verdad cuando llegue.

El mismo Cristo que resucitó:

  • Sostiene a Su iglesia.

  • Edifica Su pueblo.

  • Preserva a Sus escogidos.

  • Y garantiza el triunfo final del Reino.

La oposición es temporal.
La gloria es eterna.

Que podamos decir como Pablo:

“No me avergüenzo del Evangelio” (Romanos 1:16).

Y como los apóstoles:

  • Predicar aunque incomode.

  • Amar aunque rechacen.

  • Perseverar aunque cueste.

Porque mientras el mundo se opone, Dios sigue salvando. Y todo, absolutamente todo, (aun la persecución, el rechazo y hasta la muerte) es para la gloria de Dios.

A.L.C.

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