Mas Allá de la Lenguas (Idiomas)
Pentecostés, según Hechos 2:1–13, no debe entenderse principalmente como un fenómeno lingüístico o una experiencia mística, sino como una manifestación soberana de la obra redentora de Dios por medio del Espíritu Santo. Las lenguas fueron el medio visible, pero el verdadero milagro fue la obra interna del Espíritu al revelar la gloria de Dios y aplicar eficazmente Su propósito eterno. Este evento ocurrió en el tiempo determinado por Dios, no por iniciativa humana, demostrando que la gracia no es manipulable ni dependiente del fervor o la capacidad del hombre. La diversidad de respuestas ante el mismo mensaje confirma que la fe y la comprensión espiritual son actos soberanos de Gracia, no resultados de señales externas. Pentecostés inaugura así una misión centrada en la Palabra, donde el Espíritu exalta a Cristo, produce verdadera conversión y asegura que toda la gloria pertenezca solo a Dios.